La Fragua del Tic

La empatía, el propósito de la educación y 500 palabras

Fenomenal idea la de Purposed/ES.

Estos días escuchaba en una tertulia de radio sobre lo difícil que parece que le supone a los periodistas, o a los políticos,  ponerse de acuerdo en algo, sobre su falta de coorporativismo, si se puede hablar de esto con estos “gremios”. Las razones, decían los tertulianos, pues las ideologícas, las dinerarias, o ese “la razón es siempre la mía”.  Yo, docente, trasladaba a nuestro campo ese debate y me flagelaba con las mismas razones por las cuales los “maestros” no somos capaces de hacer más cosas en una misma dirección.

Discutimos, por encima de las leyes que debemos cumplir sobre si contenidos o competencias, sobre si actitudes o respeto, sobre los exámenes o lo que cada uno entiende por evaluación continua. Lo que para unos es falta de respeto, para otros es espíritu crítico. Las sesiones de evaluación mejor cortas y pocas, y si alguien abunda sobre las decisiones a tomar, de forma conjunta, sobre un alumno, aun oímos algunas frases lapidarias que pesan como losas e impiden, en ocasiones ver luz al final del túnel. Seguimos enfrascados en viejas batallas dialécticas sobre educación versus enseñanza (yo no estudié una carrera para educar a este niñato, que lo haga su padre). Cada maestrillo tiene su librillo, pero aun algunos lo tienen escondido y no lo comparten para mejorar al resto, y en ocasiones, los que necesitan aprender solo ven en la experiencia algo añejo y sin sentido. Otras veces, la obligada “atención a la diversidad” se queda solo en papeles que acompañan al expediente académico de niños y niñas etiquetados por no se que moda o tendencia psicológica.

Hace falta PENSAR, analizar si nuestras clases son “productivas” y de forma lo más objetiva posible, propiciar un cambio en ellas si fuera necesario (en demasiadas ocasiones lo es). Sabemos que la mayor parte del aprednizaje de nuestro alumnos se desarrolla fuera del aula, pero nos cuesta horrores salir de ella para mostrar otras formas de hacer las cosas. Tal vez sea un poco atrevido, perdonenme si ofendo,  pero creo que nos falta bastante empatía hacia los alumnos, olvidamos rápido que hace unos años fuimos como ellos.

Pero…¿cuál es el propósito de la educación?, ¿esa era la pregunta?. Pues, veamos, debería decir, educar en los valores, espiritu crítico, fomentar el esfuerzo personal, trabajar en grupo, bla, bla, bla, seguro que los que lean sabrán añadir más objetivos. Yo me atrevería a decir, sin riesgo de equivocarme, que el propósito lo conocemos todos, pero lo que nos hace falta es ponernos de acuerdo para remar todos en la misma dirección, en la de una enseñanza funcional, cercana a nuestros alumnos (de su tiempo), motivadora, que fomente el esfuerzo y la creatividad, que respete lo diferente y lo vea como una posibilidad de crecer (o aprender) más.  

Ver el vaso, medio lleno o madio vacío, tal vez, al final, solo sea esa la cuestión. Este año tengo un buen grupo de alumnos en un curso, recogo buenos resultados con esfuerzos similares a otros años donde, con similar inversión por mi parte,  solo recogí números rojos.

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8 Responses to “La empatía, el propósito de la educación y 500 palabras”

  1. Toni dice:

    Remar todos en la misma dirección, qué sencillo y qué difícil… Gracias por la reflexión en voz alta.
    Saludos.

  2. Iñaki Murua dice:

    Y si ya pensamos en que reme toda la sociedad en un mismo sentido, igual estamos pensando en utopías ¿n0?
    Incluso a veces pienso si no hay alguien con el berbiquí en el bote…

  3. [...] la entrada anterior también hablaba de la empatía, que es algo que precisamente ya trató Martín Núñez hace dos días. He de reconocer que no he aprendido más y mejor sobre un tema que cuando me ha tocado defender la [...]

  4. Siento decirte que el objetivo de que rememos todos en la misma dirección no es utópico, es imposible. Lo vemos en nuestro centro. Cada profesor tiene su visión del tema. Haciendo un enorme esfuerzo podríamos lograr cierto consenso que permitiría crear como mínimo tres grupos de profesores con una filosofía parecida, que no igual, de la educación; pero el consenso glogal, de los cuarenta y mucho docentes es sencillamente imposible. Eso creo yo, pero ya sabes que no soy optimista. Un saludo.

  5. Cata dice:

    Hola! Gracias a unos cursos a distancia que estoy haciendo me enteré de esta iniciativa o como querais llamarlo de los propositos de la educación. Solo quería decirte que gracias por compartir tus ideas, me parece super necesario e interesante! Poniendo cada uno nuestro granito de arena podemos conseguir cosas, por pequeñas que sean :)

  6. Ana dice:

    Sin duda que nos falta empatía, con los alumnos y a veces, entre nosotros mismos… ¿Ponernos de acuerdo? Sí es difícil, muy difícil, pero no imposible, al menos en lo más importante, pero antes tendremos que tener todos claro que es “lo más importante”…. Ahh yo creo que también nos falta otra cosa a los docentes: nos falta más y mejor formación para desempeñar nuestro trabajo (aunque esto no le guste a mucha gente…)

  7. Lu dice:

    Aunque rememos en direcciones distintas o viremos hacia metas distintas, navegamos en el mismo mar de la educación. Y por encima de estilos, esfuerzos, rutas y mapas de navegación, debiéramos trabajar para hacer sus aguas navegables a todos, sin excepción.

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