Vaya entrada para reactivar los fuegos de esta Fragua. El título del mismo se refiere a:
La indefensión aprendida es un tecnicismo que se refiere a la condición de un ser humano o animal que ha aprendido a comportarse pasivamente, sin poder hacer nada y que no responde a pesar de que existen oportunidades para ayudarse a sí mismo, evitando las circunstancias desagradables o mediante la obtención de recompensas positivas….(Fuente Wikipedia)
Recomiendo, antes de ver el vídeo que dejo al final de la entrada, un pequeño examen de conciencia que nos traslade a las ocasiones en las que en el aula hemos puesto una misma tarea para todos los alumnos (pese a la gran diversidad del aula) y percibimos, e incluso aceptamos (en silencio) que a tal o cual chico o chica no le vino bien ese tipo de tarea. No era la adecuada para él/ella y por no disponer de tiempo, voluntades o habilidades no pudimos adaptarla a su nivel (o su percepción) y pese a que a la hora de evaluar dicha tarea ajustamos nuestra nota, no pudo ser y la cuestión final del juicio de la evaluación dio negativo.
Si algo nos caracteriza a los seres humanos, y nos diferencia de los reptiles, es la capacidad de empatizar, la disposición de ayuda o apoyo que tenemos hacia los más débiles, hacia situaciones que no ponen en peligro nuestro yo animal y que permiten que aparezca lo que realmente nos diferencia de todos los “bichos”, la posibilidad de no dejar en la estacada a alguien por ser diferente o por venir de un lugar diferente. Atender a la diversidad en cualquiera de sus variedades en la escuela es necesario y obligatorio, y no hacerlo siendo conscientes de ello, a mi juicio, deja entrever que pervive, y mucho, aun nuestro cerebro de lagarto.
Que nada, solo eso, que en estos días de crisis económica y social, tengamos en cuenta cuestiones como esta a la que hace referencia el vídeo sacando cada uno conclusiones que considere.






Ocurrió, el



Pan, Circo y Calidad de Educación
Hace justamente una entrada y al calor del los recortes educativos por venir uno se afanaba en recordar tiempos que por pasados no fueron mejores, ni que por haber sido propios uno se jacte de haberlos vivido. Lo cierto es que durante estos días la desazón, la incertidumbre y tal vez el desánimo inunda salas de profesores, charlas de café o noches de redes sociales (educativas).
Compañeros que cuestionan con más o menos resignación, sorpresa o “mala ostia”, las susodichas que nos quedan por venir y que parece, espero que quien afirma esto, sepa más de docencia que los propios docentes, van a reforzar la “socialización” de los alumnos (van a estar más juntitos) y no se va a producir ni una merma en lo que se viene llamando “Calidad de Educación”.
Más alumnos, más horas, más calidad. Esta debía ser una complicada conclusión que nadie hasta este momento había llegado a conjeturar. Con lo fácil que parece, y siempre sin perder el rumbo hacia esa Escuela Pública cada día mejor y de mayor calidad.
Pues parece que resuelto.
En el camino, hacia esa excelencia educativa que por supuesto no ha engendrado la Crisis Económica, quedarán, creo, algunos cadáveres. Nunca se gano una guerra sin muertos. Interinos. Optatividad. Clima Social de los Centros Educativos. Ilusiones. Individualización de la Enseñanza…
Bueno, que no quiero ser yo agorero, pero me da que con estas mimbres, los cestos van a estar pues de aquella manera.
Y mientras tanto, en la otra parte del mundo hablando de Elefantes, Acciones Argentinas y demás importancias, que siempre hubo circos.